Hoja Parroquial - Encuentro Nº 354

28/12/11
Carta del Párroco
Queridos amigos

En nuestro calendario, este 1º de enero es Año Nuevo y Día de la Paz, cuando estrenando 2012, todos nos deseamos la paz, tan esquiva, y los gobernantes y el Papa nos envían sentidos Mensajes de Paz. Es también la octava de Navidad, que litúrgicamente termina hoy, y el Día de la Maternidad de María, el título de los títulos de María y su título matriz de todos los demás. Es por ello que la Iglesia la celebra en el inicio del año: para ponerlo en sus manos, bajo su amparo. El razonamiento de la iglesia es éste: si el Padre Dios confió a María su querido Hijo, ¿con cuánta mayor razón habremos de confiarle nosotros nuestro esperado Nuevo Año? 

Santa María Madre de Dios, es la frase-invocación, con la que la Iglesia abre y quiere que nosotros abramos el Año Nuevo. Más aún, por medio del evangelio de la misa de hoy (Lc 2, 16-21), hasta nos ofrece las consignas con las que podemos hacer que el Nuevo Año sea feliz y fructuoso, para nosotros y los nuestros. Estos consignas son: 1. Ponerlo todo bajo el nombre de Jesús; 2. Admirar y meditar los acontecimientos de cada día; y 3. Contar a todos las maravillas del Señor. Les garantizo que será un año pleno si vivimos los 365 días del 2012 con esas consignas. Veámoslas un poco más al detalle.

Ante todo poner el nuevo año bajo el nombre de Jesús, pues es el nombre sobre todo nombre (Ef 1,21) y quien lo invoque será salvo (Rm 10, 13). El Proyecto misterioso de Dios es instaurar todas las cosas en Cristo, tanto las celestiales como las de la tierra (Ef 1, 10). Por eso todo lo que podamos decir o hacer, hagámoslo en el nombre de Jesús el Señor (Col 3,17). Jesús quiere decir Salvador y es el nombre querido por Dios para su Hijo, ya que significa lo que el Padre y el Hijo quieren hacer por el Espíritu Santo: salvar el mundo (Jn 3,17).

Luego está el asombro, con y como María (Lc 1, 19.51). Por las cosas de Dios (que el Todopoderoso ame tanto al mundo, que su Hijo se haya hecho hombre, etc.), y por las cosas de cada día: las grandes y las pequeñas, las especiales y las ordinarias. Todo debiera llenarnos de admiración y llevarnos a la reflexión. La puesta del sol en la noche y el levantarnos cada mañana, etc. De parte de Dios todo es gracia y todo debiera ser asombro para nosotros. No caer en la rutina ni el acostumbramiento ni la desmotivación ni la indiferencia. Carpe diem: haz rendir imaginativamente cada día del Año Nuevo.

Contar a todos las maravillas del Señor, en especial las que hace por nosotros (Lc 1,49), debiera ser nuestra consigna en cada día del Año Nuevo. ¡Cuánto mejor nos iría si en vez de ver y contar tanta cosa negativa (¡tiene rating!, dicen), viéramos y contáramos más las positivas; las buenas obras, que a cada rato todos hacemos. Urge la vuelta a las cosas sencillas de la vida, que en definitiva hacen que la vida sea amable y loable. Como los pastores de Belén, vivamos alabando y dando gloria a Dios (Lc 2,20)

Noticias

Noticias
AGENDA DE ENERO
01  Sta. María, Madre de Dios y Reina de la Paz. Año Nuevo
05, 12, 19, 26: Jueves Eucarístico
06  1º Viernes: Corazón de Jesús.
08  Domingo Epifanía del Señor: Los Reyes Magos
10  Consejo Pastoral Parroquial hrs. 7.30. Evaluación PPP 2011, traerlo.
16  Inicio Escuela Catequesis de El Pilar
18-25 Semana de Oración por la Unión de los cristianos
25  Conversión de S. Pablo y…
      Nacimiento de la Congregación de la Misión o PP. Vicentinos (1617)
27  Novena Perpetua en honor de la Virgen de la MM. hrs. 11.45 a.m.

MANTENIENDO LA MEMORIA DEL P. ALFONSO ASENCIOS ZULOAGA
Hoy, cumplimos 40 días de la desaparición del P. Afonso Asencios Zuloaga, nuestro hermano de Congregación. Y, aunque hasta la fecha no hemos podido  encontrarlo, seguimos buscándolo con el lema inspirador: "Buscando al Hermano  la esperanza no se agota".

CURSOS DE FORMACION CATÓLICA
Los ofrece en verano la Facultad de Teología Pontificia (Jr. Carlos Bondy 700. Pueblo Libre), con el siguiente fixture de los cursos: “Introducción a la fe católica”: 7.01 a 25.02, los sábados de 9 am a 12.15 pm. S/60. “Introducción a la Liturgia: Año Litúrgico”: 9.01 a 13.02, los lunes de 6 a 9 p.m. S/.70 “El más allá. Caminando con Cristo a la eternidad (Escatología).13 a 17 de Febrero, de 4 a 6 p.m. S/. 60.
“Nueva Evangelización: aspectos teológicos pastorales” 23 a 27.01.de 4 a 6 p.m. S/ 50. “Introducción al evangelio de S. Juan”: 7.03 a 11.04, los miércoles de 6 a 9 p.m. S/.70. Se entregarán Certificados de Participación. Mayor información en nuestra Secretaría:

SEMANARIO “CRISTO HOY”
Lo encontrarás sobre una mesita a la salida de la iglesia. Deja medio sol y llévate un ejemplar. Es un periódico católico informativo y formativo, sumamente interesante.

CONSEJO PASTORAL PARROQUIAL
Se lo tendrá el martes 10 a hrs. 7.30 p.m. Por ser el 1º Consejo Pastoral del año, se entregará y explicará el material de evaluación del 2011 y de planificación del 2012.

1er JUEVES EUCARISTICO y 1er VIERNES DEL CORAZÓN DE JESÚS.
Los celebraremos con adoración del Santísimo el jueves 5, de 5.30 a 6.30, y el viernes 6, a continuación de la misa de 11 de la mañana. Por estar muchos de vacaciones, se espera una buena participación de fieles

ESCUELA DE CATEQUISTAS VERANO 2011
Empezará en la parroquia del Pilar el viernes 20 de enero e irá hasta el 24 de Febrero. El examen de evaluación para el 1º ciclo será el miércoles 11.01 Como todos los años, nuestra parroquia invita a inscribirse en la escuela al mayor número posible de personas con vocación de servicio, en especial de los Grupos Juveniles y jóvenes. Y también como todos los años, la parroquia correrá con el pago de los exámenes e inscripciones. Mayores informes en Secretaría.

Tema

Tema
                                              XLV JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
                                               MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI


Lleva por título “educar a los jóvenes en la justicia y la paz” y es una invitación a desear a todos, con mucha confianza y afecto, que este tiempo que tenemos por delante esté marcado por la justicia y la paz. Sobre todo ante el sentimiento de frustración por la crisis que agobia a la sociedad, al mundo del trabajo y la economía…, que es como un manto de oscuridad… En esta oscuridad, sin embargo, el corazón del hombre no cesa de esperar la aurora de la que habla el salmista (Sal 130). Se percibe de manera especialmente viva y visible en los jóvenes, y por esa razón me dirijo a ellos teniendo en cuenta la aportación que pueden y deben ofrecer a la sociedad.

Prestar atención al mundo juvenil, saber escucharlo y valorarlo, no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de toda la sociedad, para la construcción de un futuro de justicia y de paz. Se ha de transmitir a los jóvenes el aprecio por el valor positivo de la vida, suscitando en ellos el deseo de gastarla al servicio del bien. Éste es un deber en el que todos estamos comprometidos en primera persona. Las preocupaciones manifestadas en estos últimos tiempos por muchos jóvenes en diversas regiones del mundo expresan el deseo de mirar con fundada esperanza el futuro. En la actualidad, son muchos los aspectos que les preocupan: el deseo de recibir una formación que los prepare con más profundidad a afrontar la realidad, la dificultad de formar una familia y encontrar un puesto estable de trabajo, la capacidad efectiva de contribuir al mundo de la política, de la cultura y de la economía, para edificar una sociedad con un rostro más humano y solidario.

El punto 2 del Mensaje se refiere a) a los responsables de la educación, que han de ser auténticos testigos, y b) a los lugares donde madura una verdadera educación en la paz y en la justicia, como la familia, las instituciones dedicadas a la educación, los responsables políticos -(que deben esforzarse para que a nadie se le niegue el derecho a la instrucción y las familias puedan elegir libremente escuela idónea para sus hijos)-, al mundo de los medios de comunicación -(para que den su aportación educativa). Por su parte los jóvenes han de tener el valor de vivir ante todo ellos mismos lo que piden a quienes están en su entorno. Les corresponde una gran responsabilidad: que tengan la fuerza de usar bien y conscientemente la libertad. También ellos son responsables de la propia educación y formación en la justicia y la paz.

Educar en la verdad y en la libertad, pues la educación persigue la formación integral de la persona, incluida la dimensión moral y espiritual del ser, con vistas a su fin último y al bien de la sociedad de la que es miembro. Por eso, para educar en la verdad es necesario saber sobre todo quién es la persona humana, conocer su naturaleza… Y la naturaleza de la libertad, que no es la ausencia de vínculos o el dominio del libre albedrío, ni el absolutismo del yo. El hombre que cree ser absoluto, no depender de nada ni de nadie, que puede hacer todo lo que se le antoja, termina por contradecir la verdad del propio ser, perdiendo su libertad. El punto 4 y 5 hablan respectivamente de educar en la justicia y educar en la paz. Y el punto 6 y último nos dice que para lograrlo urge mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno.
Y ¿qué puede salvarnos sino el amor?»[9]. El amor se complace en la verdad, es la fuerza que nos hace capaces de comprometernos con la verdad, la justicia, la paz, porque todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (cf. 1 Co 13,1-13).¿Cómo hacerlo
Educar en la justicia
4. En nuestro mundo, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, más allá de las declaraciones de intenciones, está seriamente amenazo por la extendida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de utilidad, del beneficio y del tener, es importante no separar el concepto de justicia de sus raíces transcendentes. La justicia, en efecto, no es una simple convención humana, ya que lo que es justo no está determinado originariamente por la ley positiva, sino por la identidad profunda del ser humano. La visión integral del hombre es lo que permite no caer en una concepción contractualista de la justicia y abrir también para ella el horizonte de la solidaridad y del amor[6].
No podemos ignorar que ciertas corrientes de la cultura moderna, sostenida por principios económicos racionalistas e individualistas, han sustraído al concepto de justicia sus raíces transcendentes, separándolo de la caridad y la solidaridad: «La “ciudad del hombre” no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión. La caridad manifiesta siempre el amor de Dios también en las relaciones humanas, otorgando valor teologal y salvífico a todo compromiso por la justicia en el mundo»[7].
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados» (Mt 5,6). Serán saciados porque tienen hambre y sed de relaciones rectas con Dios, consigo mismos, con sus hermanos y hermanas, y con toda la creación.
Educar en la paz
5. «La paz no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua de la fraternidad»[8].La paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios. Los cristianos creemos que Cristo es nuestra verdadera paz: en Él, en su cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a unos de otros (cf. Ef 2,14-18); en Él, hay una única familia reconciliada en el amor.
Pero la paz no es sólo un don que se recibe, sino también una obra que se ha de construir. Para ser verdaderamente constructores de la paz, debemos ser educados en la compasión, la solidaridad, la colaboración, la fraternidad; hemos de ser activos dentro de las comunidades y atentos a despertar las consciencias sobre las cuestiones nacionales e internacionales, así como sobre la importancia de buscar modos adecuados de redistribución de la riqueza, de promoción del crecimiento, de la cooperación al desarrollo y de la resolución de los conflictos. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», dice Jesús en el Sermón de la Montaña (Mt 5,9).
La paz para todos nace de la justicia de cada uno y ninguno puede eludir este compromiso esencial de promover la justicia, según las propias competencias y responsabilidades. Invito de modo particular a los jóvenes, que mantienen siempre viva la tensión hacia los ideales, a tener la paciencia y constancia de buscar la justicia y la paz, de cultivar el gusto por lo que es justo y verdadero, aun cuando esto pueda comportar sacrificio e ir contracorriente.
Levantar los ojos a Dios
6. Ante el difícil desafío que supone recorrer la vía de la justicia y de la paz, podemos sentirnos tentados de preguntarnos como el salmista: «Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?» (Sal 121,1).
Deseo decir con fuerza a todos, y particularmente a los jóvenes: «No son las ideologías las que salvan el mundo, sino sólo dirigir la mirada al Dios viviente, que es nuestro creador, el garante de nuestra libertad, el garante de lo que es realmente bueno y auténtico [...], mirar a Dios, que es la medida de lo que es justo y, al mismo tiempo, es el amor eterno.
Y ¿qué puede salvarnos sino el amor?»[9]. El amor se complace en la verdad, es la fuerza que nos hace capaces de comprometernos con la verdad, la justicia, la paz, porque todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (cf. 1 Co 13,1-13).
Queridos jóvenes, vosotros sois un don precioso para la sociedad. No os dejéis vencer por el desánimo ante las dificultades y no os entreguéis a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los problemas. No tengáis miedo de comprometeros, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicación. Vivid con confianza vuestra juventud y esos profundos deseos de felicidad, verdad, belleza y amor verdadero que experimentáis. Vivid con intensidad esta etapa de vuestra vida tan rica y llena de entusiasmo.
Sed conscientes de que vosotros sois un ejemplo y estímulo para los adultos, y lo seréis cuanto más os esforcéis por superar las injusticias y la corrupción, cuanto más deseéis un futuro mejor y os comprometáis en construirlo. Sed conscientes de vuestras capacidades y nunca os encerréis en vosotros mismos, sino sabed trabajar por un futuro más luminoso para todos. Nunca estáis solos. La Iglesia confía en vosotros, os sigue, os anima y desea ofreceros lo que tiene de más valor: la posibilidad de levantar los ojos hacia Dios, de encontrar a Jesucristo, Aquel que es la justicia y la paz.
A todos vosotros, hombres y mujeres preocupados por la causa de la paz. La paz no es un bien ya logrado, sino una meta a la que todos debemos aspirar. Miremos con mayor esperanza al futuro, animémonos mutuamente en nuestro camino, trabajemos para dar a nuestro mundo un rostro más humano y fraterno y sintámonos unidos en la responsabilidad respecto a las jóvenes generaciones de hoy y del mañana, particularmente en educarlas a ser pacíficas y artífices de paz. Consciente de todo ello, os envío estas reflexiones y os dirijo un llamamiento: unamos nuestras fuerzas espirituales, morales y materiales para «educar a los jóvenes en la justicia y la paz».
Vaticano, 8 de diciembre de 2011
BENEDICTUS PP XVI

Papa Benedicto XVI urgió hoy a la comunidad internacional a sostener un empeño concreto y constante para la construcción de la paz en el mundo, una tarea difícil –dijo- en la cual "las palabras no bastan". 

Durante el sermón de una misa por el inicio del año que presidió en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el pontífice advirtió que para el logro de la armonía social es necesario que cada persona sea animada por un auténtico espíritu de paz. 

"La humanidad no puede mostrarse resignada a la fuerza negativa del egoísmo y de la violencia, no debe acostumbrarse a conflictos que provocan víctimas y ponen en riesgo el futuro de los pueblos", dijo. 

"Ante las amenazantes tensiones del momento, las discriminaciones, los abusos y las intolerancias religiosas, que hoy golpean en modo particular a los cristianos, una vez más dirijo una calurosa invitación a no ceder al desconcierto y a la resignación", insistió. 

Por ello exhortó a todos a rezar para que lleguen a buen término los esfuerzos impulsados desde diversas partes para promover y construir la paz en el mundo. 

El obispo de Roma recordó que es una tradición consolidada que el primer día del año la Iglesia católica celebre la Jornada Mundial de la Paz. 

Aseguró además que los cristianos rezan para que Dios bendiga el año nuevo, porque es el único capaz de cambiar el alma humana pese a los trágicos eventos que marcan la historia y frente a las lógicas de guerra que no han sido aún superadas. 

Durante la celebración eucarística, que el Papa presidió junto a algunos de sus colaboradores más cercanos, participaron más de cuatro mil personas entre las cuales destacó un grupo de embajadores acreditados en El Vaticano y otras autoridades. 

Ante ellos el líder católico explicó que la libertad religiosa es un elemento imprescindible del Estado de derecho y que, por lo tanto, no se puede negar sin afectar al mismo tiempo a todos los derechos y las libertades fundamentales. 

Reconoció que la paz es un valor humano que se debe realizar en el plano social y político, pero sostuvo que hunde sus raíces en el misterio de Cristo. 

"El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede ofrecer una contribución preciosa en su búsqueda, para la construcción de un orden social e internacional justo y pacífico", ponderó. 

"Hoy queremos recoger el grito de tantos hombres, mujeres, niños y ancianos víctimas de la guerra, que es el rostro más horrendo y violento de la historia. Nosotros hoy rezamos para que la paz pueda llegar a todas partes", afirmó.

Como siempre que habla el Papa Benedicto XVI, resulta interesante y enriquecedor detenerse a reflexionar en sus palabras y el sentido profundo de las mismas. En el mensaje de Año Nuevo, durante la primera misa del año, previa al Ángelus, celebrada en la basílica de San Pedro (Roma), en el contexto de la 43ª Jornada Mundial de la Paz y de la fiesta litúrgica de Santa Madre de Dios, la homilía contenía algunas ideas verdaderamente importantes, a las que debemos conceder el espacio y tiempo que merecen.
Destaca la idea de responsabilidad ecológica basada en el respeto y la dignidad del ser humano, que entronca con el concepto de naturaleza que siempre ha mantenido la iglesia, viéndola como una expresión de belleza de Dios, y al ser humano como culminación de esa obra de creación.

El Papa sostiene que es preciso respetar la dignidad humana, en especial la de los más pobres, indefensos y débiles, poniendo los bienes de la creación al servicio de la humanidad y no simplemente de unos pocos privilegiados económicamente. Porque si no lo hacemos así, es cuando aparecen las injusticias, los sufrimientos, las desigualdades, y las diferencias, que suelen derivar en conflictos sociales y, en última instancia, en guerras, producto de la envidia, la codicia, la injusticia, y el resentimiento.
Las primeras comunidades cristianas y las que viven el mensaje actualmente de forma activa, compartían y comparten incondicionalmente todo lo que tienen y lo ponen a disposición de los más desfavorecidos, de una u otra forma. Sólo así la paz, que es el fruto de la justicia, puede reinar entre los seres humanos. Es decir, cuando los bienes de Dios llegan a todos los seres humanos.
Jesús vino al mundo para traer un mensaje de paz, pero ésta empieza en el corazón de cada individuo y en el respeto a los demás. De esta forma, cuidando la naturaleza, la creación, y el plan de Dios para el hombre, que vemos en la figura de Jesús, podemos acercarnos a la paz. Alejarse de ese concepto, es alejarse de la paz. Lo vemos diariamente en todas partes, con un mundo convulsionado por las guerras.
El mensaje papal es doblemente importante porque encierra dos conceptos claves en el mundo moderno: la paz y la naturaleza. Dos de los desafíos fundamentales para la humanidad en este siglo XXI, que merecen toda nuestra atención y esfuerzos.
Benedicto XVI pidió el rechazo a la violencia a los grupos armados y terroristas que suelen matar sobre todo a civiles, se dirigió a la conciencia de cada uno de sus miembros, que en el fondo de su alma saben que están matando a inocentes, y reconoció que “en un primer momento, este paso podrá pareceros imposible, pero si tenéis la valentía de darlo, Dios os ayudará y sentiréis que vuelve a vuestros corazones la alegría de la paz”.
No consideró justificada ninguna de las causas y se dirigió “a la conciencia de todos los que forman parte de grupos armados de cualquier tipo. A todos y cada uno os digo: ¡Paraos, reflexionad y abandonad el camino de la violencia!”.
También dijo que “la paz comienza al reconocer que los hombres son hermanos, no rivales o enemigos. La paz comienza con una mirada de respeto que reconoce en el rostro de otro ser humano a una persona, sin importar el color de su piel, su nacionalidad, su idioma o su religión”. Precisamente algo que suele olvidarse con facilidad en un mundo en el que se prima aventajar a los demás a cualquier precio, que permite la discriminación, y que no hace nada ante la pérdida de valores importantes.
Y puntualizó: “sólo si tenemos a Dios en el corazón estamos en grado de reconocer en la cara del otro a un hermano en humanidad, no un medio sino un fin, no un rival o un enemigo, sino otro yo, un detalle del infinito misterio del ser humano“. En tanto que muchos ciudadanos actuales viven al margen de esta idea, los conflictos surgen sin cesar, se agravan, y no se resuelven, abriendo las puertas a las injusticias.
El mensaje para este año, denominado con infinito acierto: “Si quieres cultivar la paz, protege la naturaleza”, engloba ese concepto esencial que tanto se está degradando actualmente y que el Papa conoce como: ”ecología humana”.
Benedicto XVI puso el acento en la relación entre el respeto al ser humano y el respeto por la naturaleza, y lo expresó así: “cuando el hombre se degrada, se degrada también el medio ambiente en el que vive y si la cultura tiende a un nihilismo, si no teórico, práctico, la naturaleza no podrá dejar de pagar las consecuencias (…) mientras que cuando se respeta la ecología humana dentro de la sociedad, también la ecología medioambiental resulta beneficiada (…) Si quieres cultivar la paz, custodia la creación (…) el hombre es capaz de respetar a las criaturas en la medida en que lleva en su propio espíritu un sentido pleno de la vida; si no, se despreciará a sí mismo y cuanto le rodea; no tendrá respeto del ambiente en el que vive, la creación”. En cambio, “quien sabe reconocer en el cosmos los reflejos del rostro invisible del Creador, se ve conducido a tener mayor amor por las criaturas”.
Estas son las razones por las que invitó a “invertir en la educación”, reforzando la idea de la “responsabilidad ecológica basada en el respeto del hombre y de sus derechos y deberes fundamentales”. Algo que es básico si queremos influir positivamente en el medio ambiente.
El Santo Padre considera así esencial la “educación de los niños para lograr una más amplia y profunda responsabilidad ecológica (…) Solo así el trabajo por el medio ambiente puede convertirse de verdad en una educación para la paz y la construcción de la paz“.
En su reflexión, “Los rostros de los niños son como un reflejo de la visión de Dios sobre el mundo. ¿Por qué entonces apagar sus sonrisas? ¿Por qué envenenar sus corazones?”. Una clara advertencia sobre manipulaciones ideológicas interesadas en la infancia y nuestra responsabilidad de educar correctamente.
En referencia a la reciente cumbre de Copenhague sobre el clima, puso de manifiesto la necesidad de concretar acciones de forma unánime: “ha salido a la luz una vez más la urgencia de establecer orientaciones concertadas en el plano global”. Apuntó a la responsabilidad de las personas individuales, las familias y las administraciones locales en el tema medioambiental. Y dijo que: “Se ha vuelto indispensable un cambio de mentalidad que lleve a todos a adoptar nuevos estilos de vida, pues todos somos, de hecho, responsables de la protección y del cuidado de la naturaleza creada (…) Un objetivo compartido por todos, una condición indispensable para la paz, es la supervisión de los recursos naturales de la Tierra con justicia y sabiduría”.
No es la primera vez que el Papa denuncia el consumismo desenfrenado y tacha el abuso de los recursos naturales como algo que no es sostenible ni moral. Para luchar contra este modelo que está diezmando la naturaleza, resalta la necesidad de cambiar de mentalidad y adoptar un estilo de vida más sencillo, sobrio y natural. Algo que el mercado y la crisis económica actual, están potenciando por la vía rápida. Un mensaje acertado en su contenido, no por incómodo, menos cierto.
Con este mensaje de Año Nuevo, Benedicto XVI incide en un tema que desarrolla con su habitual maestría en su última encíclica: “Caritas in veritate”, donde sostiene que la defensa de la naturaleza, la paz y el ser humano están profundamente unidas, y que defender estos tres conceptos vitales resulta más fácil y con una comprensión más profunda si se cree en Dios.
El Papa transmitió otra idea fundamental, que nuestras sociedades avanzadas tienden a relegar con enorme facilidad: “El valor del respeto para todas las personas debe ser enseñado desde temprana edad”. Un respeto que en algunos países que marginan estos temas, brilla por su ausencia, primando otros aspectos que no son ni de lejos tan importantes. Destacó que aunque es habitual que en las aulas hay niños de diferentes orígenes, señaló que “sus rostros son una profecía sobe el tipo de humanidad que estamos llamados a crear, una familia de familias y de pueblos“. No tenemos más que ver el comportamiento de los niños y niñas actuales para saber el tipo de sociedad que nos espera en el futuro. En algunos países como para echarse a temblar.
Benedicto XVI concluye su mensaje con una idea básica: “Cuanto más estamos habitados por Dios, más sensibles somos a su presencia en cuanto nos rodea”. Hacer realidad este mensaje depende de cada uno de nosotros. Llámelo Dios, concienciación, conocimiento, responsabilidad, o como quiera, pero el objetivo de ser conscientes de la trascendencia de la naturaleza, la paz, y el ser humano, son irrenunciables y metas a las que debemos aspirar. Benedicto XVI nos lo ha recordado al ligar la actual crisis con una evidente crisis moral, de la que se habla menos, o no se habla, y que nos obliga a adoptar un modo de vida más sencillo y solidario, y a salvaguardar los recursos naturales de los a veces ciegos intereses económicos, el abuso indiscriminado de sociedades e individuos egoístas, o la falta de proyectos políticos de elevados ideales.
Los comportamientos de cada uno de nosotros, los estilos de vida y modelos de consumo sí importan, y están directamente relacionados con el deterioro medioambiental, social, y del ser humano como tal. Comportamientos insostenibles de los que todos somos responsables individualmente, una responsabilidad que no conoce fronteras cuando se trata de la protección de la naturaleza y del ser humano.

Archivo de la Hoja Parroquial

A continuación el archivo con los números anteriores de la Hoja Parroquial Encuentro

Hoja Parroquial - Encuentro Nº 506
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 503
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 501
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 500
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 499
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 497
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 496
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 495
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 493
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 494
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 200
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 200
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 482
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 480
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 479
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 478
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 477
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 476
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 474
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 473
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 472
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 470
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 471
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 469
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 468
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 466
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 465
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 464
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 462
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 461
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 463
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 460
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 458
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 457
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 456
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 455
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 455
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 454
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 453
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 450
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 452
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 451
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 450
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 449
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 448
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 447
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 446
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 445
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 444
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 443
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 442
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 441
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 440
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 439
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 438
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 437
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 436
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 435
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 434
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 433
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 432
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 430
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 429
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 428
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 427
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 426
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 425
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 424
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 423
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 422
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 421
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 420
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 419
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 417
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 416
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 415
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 414
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 412
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 411
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 410
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 409
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 408
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 407
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 406
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 405
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 404
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 403
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 402
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 401
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 399
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 398
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 397
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 395
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 394
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 392
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 391
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 390
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 389
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 388
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 387
Hoja Parroquial - Encuentro Nº 386
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